Parte 1
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Primera parte: sesión de diagnóstico... ¿eres víctima de un espejismo?
Querida lectora, en mi consulta nunca empiezo escuchando la historia de “él”, sino observando a “ti”. El narcisista deja huellas claras en el alma de quien trata con él, por eso, antes de etiquetarlo, examinemos tu estado psicológico a través de estas preguntas que te ponen frente a la verdad:
Primero: test del “eco perdido”
Siéntate contigo misma un momento y responde con sinceridad:
¿Sientes que piensas en “su reacción” antes de hacer cualquier acto sencillo, por ordinario que sea?
¿Te descubres pidiendo perdón constantemente por cosas que no has hecho, solo para poner fin al conflicto?
¿Sientes que eras “una persona fuerte y llena de vida” antes de que esta persona entrara en tu mundo y ahora te sientes vacía?
Si has respondido “sí” a la mayoría de estas preguntas, no estás enferma, estás “agotada” por una personalidad narcisista.
Segundo: la diferencia entre “el amor” y “la trampa” (bombardeo de amor)
Como médica, debo aclararte su primer engaño. El narcisista no entra en tu vida como un monstruo, sino que entra como un “príncipe azul”.
Al principio, te inundará con lo que en psicología llamamos (bombardeo de amor):
Te llamará cientos de veces.
Te dirá que eres “la única que lo ha comprendido”.
Te hará sentir que estás en la cima del mundo.
¿Por qué hace eso? No porque te quiera, sino porque está construyendo un “depósito de confianza”. Necesita hacer que dependas emocionalmente de él hasta el punto de la adicción, para que cuando más adelante empiece a retirarte esa atención (fase de devaluación), pases toda tu vida intentando “recuperar” a esa persona amable que era al principio.
Tercero: la regla del “yo” inflado
El narcisista padece un hambre interior insaciable de atención. Ve el mundo desde una sola perspectiva: “¿qué saco yo de esto?”.
Si tienes éxito, se sentirá amenazado e intentará desanimarte.
Si estás triste, se quejará porque tu tristeza “le molesta” y le quita protagonismo.
No te ve como una persona con entidad propia, sino que te ve como una “extensión” de él, y tu función es suministrarle combustible psicológico (elogios, obediencia y atención).
Nota desde la consulta de la doctora:
“Recuerda siempre, el narcisismo no es un malentendido que pueda resolverse con ‘una charla sincera’. El narcisista ni siquiera ve su error, así que tu intento de arreglarlo es malgastar años de tu vida en una batalla perdida.”